miércoles, 23 de octubre de 2013

personaje emprendedor

Sergey Mijaylovich Brin (en ruso: Серге́й Миха́йлович Брин) es un empresario ruso, de origen judío, conocido por ser uno de los creadores de Google y con un patrimonio estimado en más de 22,8 mil millones de dólares.

Brin conoció a Larry Page durante unas jornadas de orientación para nuevos estudiantes en la Universidad de Stanford. Aunque inicialmente chocaron, no tardaron en conectar y comenzaron a compartir ideas. Les unía especialmente su interés matemático por la World Wide Web. Fruto de esta unión nacería en 1996 BackRub, el buscador predecesor de Google. El proyecto creció rápidamente y se dieron cuenta de que habían creado un buen motor de búsqueda, que aplicaron a la web con excelentes resultados. Optaron por dejar sus estudios en la Universidad y dedicarse por completo al buscador, solicitando ayudas económicas a profesores, familia y amigos. Compraron servidores y alquilaron un garaje en Menlo Park. La historia de Google Inc. había comenzado.
Brin, Page y Google han sido galardonados con muchos premios. Brin ha sido ponente en varios foros académicos, empresariales y tecnológicos internacionales, incluidos el Foro Económico Mundial y la Conferencia sobre Tecnología, Entretenimiento y Diseño. En 2004 él y Page fueron nombrados Marconi Fellows.
Brin está trabajando en otros y más personales proyectos que van más allá de Google. Por ejemplo, él y Page están tratando de resolver el problema de la energía mundial y los problemas ambientales a través del área filantrópica de Google llamada Google.org, que invierte en la industria de la energía alternativa para encontrar nuevas fuentes de energías renovables. La compañía reconoce que sus fundadores quieren "resolver los grandes problemas de la humanidad utilizando la tecnología".
Un nuevo concepto de buscador

La idea de crear un motor de búsqueda surgió en el invierno de 1998 en Stanford, cuando Brin y Page, todavía estudiantes, se hallaban realizando un proyecto de investigación en común.
Profundamente frustrados con las máquinas de búsqueda existentes en aquel momento, ambos decidieron construir una más avanzada y más rápida. Una mañana se encontraron en el campus de la universidad con Andy Bechtolsheim, un inversor de la firma Sun Microsystems y ex alumno de la facultad. Persuadidos de que el proyecto que acariciaban no era una idea descabellada, explicaron los detalles al inversor, le hicieron una rápida demostración y consiguieron que, de inmediato, Bechtolsheim les extendiera un cheque por valor de 100.000 dólares para que la aventura diera comienzo.

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